Acercarse a los 65 años y que nos etiqueten con el nombre de adulto mayor, persona de la tercera edad, anciano, viejo, abuelo… es para algunas personas una verdadera tragedia y sin afán de exagerar llegan incluso a verlo como el momento del fin de la vida.
De esta manera inicia una serie de cambios en todos los aspectos de su vida como son: biológicos, psicológicos, personales y familiares.
¿Adulto mayor yo?¡Pero si me siento mejor que nunca! ¿Viejo yo? ¡Viejos los árboles..! Si no fuera por estas canas, podría jurar que tengo 40…
Y en efecto, la edad cronológica, psicológica y la social están totalmente desincronizadas. Es por ello que conforme nos vamos acercando a los tan temidos 65 años, que a pesar de estar tan solo a la mitad de nuestra vida, nos parece el fin de nuestra sobrevivencia en este mundo. Y eso sin mencionar los cambios que nos esperan en todos los aspectos de la vida como biológicos, psicológicos, personales, laborales y familiares.
Está etapa, como todas, presenta obstáculos tales como la tristeza, la ansiedad, la tensión, la soledad, la incomprensión, la menor atención de los hijos y familiares, el retiro, etc
Es una crisis que no deja sentirse íntegra a la persona. Por lo que es sumamente necesario que coincidan estas etapas porque se debe ser consientes de la realidad que se está viviendo, sin embargo el problema principal es la sociedad que es la que exige pero no se prepara para las etapas posteriores.
Muchas veces las personas que tienen 65 años ya han sido víctimas de un aprendizaje social y de prejuicios de la sociedad, por lo que posterga su participación de adulto mayor y no asume ni acepta su edad y lo que conlleva. Cuando el envejecimiento es un proceso natural. La calidad de vida depende del cuidado oportuno del cuerpo, la mente y el espíritu. La senectud es un proceso de deterioro del organismo y empieza o evoluciona en forma progresiva.
Muchas veces las personas que tienen 65 años ya han sido víctimas de un aprendizaje social y de prejuicios de la sociedad, por lo que posterga su participación de adulto mayor y no asume ni acepta su edad y lo que conlleva. Cuando el envejecimiento es un proceso natural. La calidad de vida depende del cuidado oportuno del cuerpo, la mente y el espíritu. La senectud es un proceso de deterioro del organismo y empieza o evoluciona en forma progresiva.
Diremos que durante esta etapa tenemos una misión especial, gozar de todos los esfuerzos de tantos años y cargarnos de la valentía para ser felices en cada momento que sea posible; preparémonos para una vejez esperada, con optimismo, buena nutrición, horas de ejercicio, de reflexión sobre los cambios que nos esperan y que cada persona se llene de mucho entusiasmo pudiendo llegar a una vida plena de acción y de proyectos cumplidos, mucho más que en la juventud cuando pensamos que la vida es eterna y la dejamos marcharse torpemente.
El ser y el tener que ser adulto mayor es una tarea humana cotidiana e indelegable. Por lo que la suerte de vivir bien, feliz y pleno es sólo de unos cuantos privilegios de los que únicamente podrás gozar al llegar a la tercera edad.
Si con alguna de estas ideas te sentiste identificado –porque yo si, en todas- o te hicieron pensar en algún amigo o familiar, estate al pendiente que seguiremos tratando temas del cuidado del adulto mayor. De cómo apoyarlos, ver por ellos, estimularlos y consentirlos. Además de hablar de sus necesidades, te daremos tips y sugerencias al respecto.
